16 de Mayo de 2021

Musa Verde
Horacio de la Cueva

Este 6 de junio tendremos elecciones para presidentes municipales, gobernador, legisladores estatales y diputados federales. La logística del financiamiento y legitimidad de los candidatos y los costos del proceso de elección serán gigantescos. Siete mil 159 millones 491 mil 569 pesos. Costando cada voto unos 290 pesos. El costo del voto variará por el número total de electores que lleguen a las urnas y ejerzan su derecho a votar. Es mucho dinero y debemos cuestionar el costo y el gasto.

Nos podemos preguntar si estos costos nos proveen de una democracia repleta de oficiales electos responsables y comprometidos con sus electores y los principios de igualdad, justicia.

paz, educación, etc. O, si por el contrario, la clase política, con sus partidos, acólitos y oráculos, ha creado un fuerte resguardado por el Instituto Nacional Electoral (INE) a nivel federal y aquí por el Instituto Electoral del Estado de Baja California. Los ciudadanos pagamos partidos e institutos con nuestros impuestos. Sin embargo, la clase política hace casi imposible que cualquiera de nosotros sea votado como candidato independiente. Es también casi imposible y hasta mal visto que cualquier ciudadano —aunque tenga la capacidad técnica— proponga leyes o normas o decretos que mejoren la calidad de vida o del ambiente.

Culpo por igual a partidos e institutos electorales de impedir una democracia viva y responsable que promuevan la conciencia y la responsabilidad ciudadanas. Que nos permita asumir nuestras responsabilidades, como pagar impuestos, obedecer las reglas de tránsito o reciclar con orgullo y no sintamos pena o culpa al exigir a los oficiales electos y a los burócratas que hagan su trabajo responsablemente y rindan las cuentas que siempre nos deben.

Esta elección y el sistema de partidos actual no tiene indicios de llevarnos a un mejor país. Estas son las razones.

¿Cuál es la agenda política del siglo XXI y como compara con la que presentan los partidos?

Mi impresión es que no hay. Todos los partidos, incluyendo al Partido Verde Ecologista de México —el partido de las cuatro mentiras según Julio Hernández de Astillero en La Jornada— carecen de una política que promueva el desarrollo sustentable, nos libere de la dependencia económica y financiera del petróleo y procure aumentar la participación de los ciudadanos y las comunidades en las decisiones locales, regionales y nacionales.

¿Porque son necesarios los candidatos independientes? La clase política se atrinchera, hay que eliminar ese coto de poder. Debemos promover (¿promovernos cómo?) candidatos independientes que logren llegar a los puestos de responsabilidad ciudadana porque han demostrado un compromiso y una agenda de trabajo congruente con el desarrollo sustentable de la comunidad y con la responsabilidad de dar cuentas claras a los ciudadanos para seguir construyendo nuestro México.

¿Dónde podemos empezar a ejercer una agenda verde? En la casa, en la ciudad y en el voto. Pregúntale a tu candidato, si se aparece, cuál es el componente verde de su agenda. Dile que vas a promover no votar por él si no tiene agenda verde.

¿Cuál debe ser el futuro de los municipios, los estados y la federación frente a las comunidades y los ciudadanos? Es momento, siempre lo ha sido, de cuestionar cómo funcionan los tres niveles de gobierno. Es claro que no lo hacen para las mayorías que los eligen. Siempre sirven a otros intereses, a veces ajenos a los partidos, pero también para perpetuarse en el poder. La democracia representativa en México no ha creado mecanismos reales que permitan juzgar y castigar el comportamiento de los políticos. Al contrario, el sistema está diseñado para perpetuarse. Debemos construir alternativas democráticas.

¿Debo votar en las elecciones del 6 de junio? ¿Qué pasa si no voto? ¿Qué estoy legitimando?

Esta es la votación con la decisión más difícil a la que me he enfrentado. Votar por el partido en el poder, en las elecciones de gobernador, municipales y legislativas, es legitimar un gobierno que no es de izquierda y actúa como cualquier gobierno neoliberal. Sólo ha eliminado algunos privilegios, pero su programa no es viable para mejorar la calidad de vida de todos los mexicanos y llevarnos hacia un México sustentable. Votar por el pasado es creer que soluciones que nunca han funcionado son útiles para el futuro. Votar por los partidos parásitos es perpetuar un sistema que ya no funciona. Es una lástima que las casillas no reporten votos anulados como proporción de votos válidos.