mundo | 23 de Octubre de 2020

En los próximos 12 días se sabrá si algo cambió con estos 90 minutos. Foto tomada de @KPBSnews

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David Brooks / La Jornada

Nueva York., 23 de octubre.- En el último espectáculo político frente a un público nacional antes de la elección general del 3 de noviembre, el presidente republicano Donald Trump y su contrincante demócrata Joe Biden buscaron cómo entretener e invitar al voto a los ya pocos indecisos, en un evento más bien para ver quién cometía más errores o quién lograba un gol retórico.

A 12 días de la elección, nadie ganó o perdió. No hubo nada explosivo que pudiera cambiar una contienda en la cual ya más de 40 millones han votado de manera anticipada y donde las encuestas se han mantenido fijas durante el último mes; Biden goza de una ventaja de entre 10 y 11 puntos a escala nacional, y también, aunque con márgenes más cerrados, en los estados considerados claves en el mapa electoral.

En este segundo y último debate (uno fue cancelado cuando Trump rehusó participar de manera virtual) transmitido en vivo a nivel nacional a decenas de millones de televidentes desde la Universidad Belmont, en Nashville, Tennessee, los contrincantes debatieron por 90 minutos sobre temas del manejo de la pandemia, "seguridad nacional", migración, salud, cambio climático y otros, y también intercambiaron golpes ensayados sobre quién es el más corrupto.

Tal vez lo que más llamó la atención fue que Trump se portó más o menos bien, en comparación con el primer debate, cuando interrumpió de manera incesante a Biden (entre 71 y 128 veces, dependiendo de quién contaba) y que fue calificado como el peor debate presidencial jamás visto.

Con una solitaria moderadora, Kristen Welker, de NBC News, los dos candidatos ofrecieron un intercambio que generalmente abordó los temas sustantivos, aunque Trump obviamente ganó en el concurso de más afirmaciones engañosas o distorsionadas, pero no faltaron algunos insultos personales, especialmente sobre quién es más corrupto.

Trump repitió sus acusaciones sobre cómo el hijo de Biden, Hunter, y dos de sus hermanos, se han vuelto ricos usando la palanca del antes vicepresidente y senador. "Vives muy bien, tienes casas por todas partes", dijo. Y recriminó: "tú tomas dinero de Wall Street, yo no". Agregó que también ha recibido dinero de Rusia, afirmando: “yo nunca acepté dinero de Rusia… nadie ha sido más firme con Rusia que yo”.

Biden rechazó que haya recibido dinero de cualquier país, y acusó que Trump gana dinero por sus negocios con China, Rusia y otros, y lo retó, de nuevo, a hacer públicos sus informes fiscales, como él lo ha hecho durante los últimos 22 años. "¿Qué estás ocultando?", repitió.

La noche empezó con el manejo de la pandemia. Trump se elogió, como siempre, y afirmó falsamente que el virus "se está desvaneciendo" y "estamos por dar la vuelta a la esquina", algo que ha dicho desde que estalló la pandemia a principios de año. Denunció, como siempre, que el virus "vino de China". Y añadió que "estamos aprendiendo a vivir" con la pandemia. "No tenemos alternativa".

Biden atacó el manejo desastroso de la pandemia –el flanco político más vulnerable de Trump–, recordando que ahora mismo hay "miles de muertos cada día" y más de 220 mil decesos hasta la fecha, y declaró que es resultado de la "ineptitud" del presidente y su gobierno y "quien fue responsable de esto no debería de permanecer en su puesto".

Migrantes y jaulas
La moderadora preguntó sobre la noticia esta semana: 545 niños separados de sus familias migrantes aún no han sido reunidos con sus padres. Trump argumentó que muchos niños llegan solos y son transportados por coyotes y "pandillas", y que cuando fueron detenidos fueron alojados en lugares con muchas mejores condiciones que las que conocían en sus países. "Estamos trabajando muy duro", añadió, para reunificar estas familias, algo que es falso.

Pero tambien giró y acusó que Barack Obama y su vicepresidente Biden fueron quienes "construyeron las jaulas" para menores de edad. "No hizo nada más que construir jaulas en las cuales poner a los niños".

Biden sostuvo que esos niños no llegaron solos, sino que fueron separados de sus padres, algo que "viola todas las normas", y que ahora no pueden encontrar a sus padres. "Es criminal, criminal". Prometió que si es electo, de inmediato reactivará las protecciones contra la deportación de los dreamers y en sus primeros 100 días en la Casa Blanca tendrá una propuesta para ofrecer un camino a la legalización a 11 millones de indocumentados.

Al abordar el tema del racismo, el magnate repitió su famosa frase de que "nadie ha hecho más por la comunidad negra que Donald Trump, con la posible excepción de Abraham Lincoln". Si no fuera suficiente, declaró: "soy la persona menos racista en esta sala".

Trump, reviró Biden, “es uno de los presidentes más racistas en nuestra historia… llamó violadores a los mexicanos, deportó a musulmanes por ser musulmanes…”

También abordaron el tema del cambio climático. Trump afirmó: "amo al medio ambiente" y agregó que este país tiene el aire y el agua más puros del planeta, pero que se debe defender la industria de hidrocarburos, y señaló que Biden en verdad –al igual que en el tema de salud– está al servicio de la izquierda, como con el senador Bernie Sanders, la diputada Alexandra Ocasio-Cortez y sus colegas (todas mujeres de color).

Biden sostuvo que no es de esa izquierda, que derrotó a esos candidatos, pero que sí propone promover una economía sustentable y con ello combatir el cambio climático.

Entre lo más notable de la noche estuvo que Trump buscó regresar a 2016 y presentarse como el "externo" del mundo político, a pesar de que ha sido presidente durante cuatro años. "No soy un político típico, así fue como fui electo", afirmó. Repitió lo que tal vez es el ataque más agudo y efectivo de su campaña contra el ex vicepresidente al reiterar que Biden ha sido político durante 47 años y no ha resuelto nada. "Es todo discurso y nada de acción con estos políticos", declaró.

Ambos ofrecieron sus frases retóricas que repiten incesantemente en sus actos y discursos. Trump advirtiendo que si Biden es electo, "se desplomará la bolsa de valores" y habrá una depresión, y que el presidente está llevando al país "por el camino del éxito".

Biden repitió que "el carácter del país está sobre la boleta" y que con él como presidente "se privilegiará la ciencia sobre la ficción, la esperanza sobre el temor" y se restablecerán los conceptos de "decencia, honor, respeto y dignidad" que no han existido durante la actual presidencia.

En los próximos 12 días se sabrá si algo cambió con estos 90 minutos.